<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283</id><updated>2012-02-16T20:17:51.785-08:00</updated><category term='exploradores'/><category term='Viajeros'/><category term='Cosas que pasan'/><category term='Grandes Falsarios'/><category term='Hemos salido por ahí...'/><category term='aventureros'/><title type='text'>Los pretéritos imperfectos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-8184917154159277689</id><published>2010-08-31T03:46:00.000-07:00</published><updated>2010-08-31T03:49:41.019-07:00</updated><title type='text'>José María de Murga. Un "moro" muy de Bilbao</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/THzeBRlD2SI/AAAAAAAAAJ8/NDEQOfRdizY/s1600/Reconvertido+en+Sidi+Hachi+Mohamed+el+Bagdady,+el+Moro+vizca%C3%ADno.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 195px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/THzeBRlD2SI/AAAAAAAAAJ8/NDEQOfRdizY/s320/Reconvertido+en+Sidi+Hachi+Mohamed+el+Bagdady,+el+Moro+vizca%C3%ADno.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5511524157474724130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;A principios del siglo XIX el espía, viajero, político y escritor barcelonés Domingo Badía Leblich (1767-1818), más conocido como Alí Bey, comenzó un periplo por África que le llevó a Marruecos, Egipto, Arabia Saudí, Palestina, Siria y Turquía. Prácticamente la totalidad del camino la hizo disfrazado de árabe, falseando su identidad y escondiéndose tras una oportuna e ineludible careta. Pero así fue también como consiguió entrar en La Meca sin ser descubierto para convertirse en el primer europeo “moderno” que lograba tan arriesgada gesta. Si hubiera sido desenmascarado lo más seguro es que poco duraría su estancia en el reino de los vivos. Considerado como el fundador del orientalismo, Badía dejó una imborrable impronta en viajeros posteriores, que no dudaron en despojarse de sus prendas occidentales para vestirse con los atuendos propios del territorio que pisaban. Uno de esos aventureros fue el bilbaíno José María de Murga y Mugártegui (1827-1876), quien llegaría a definirse a sí mismo como el “moro vizcaíno”, un hombre que en su ansia por ser libre a la manera del Romanticismo que le tocó vivir, se deshizo de sus ataduras, tanto de las físicas como en parte de las morales, para introducirse en lo más profundo del Marruecos decimonónico, una tierra extraña, peligrosa, excitante y magnética. En 1863 cambió su castrense cabalgadura por la compañía de un burro, el uniforme de húsar por una chilaba de peregrino y un turbante, y el sable por un rústico cayado. Además se hizo llamar Mohamed el Bagdády. Durante cuatro años este antiguo militar de caballería que tomó parte como observador internacional en la Guerra de Crimea (1854-1856), que hablaba perfectamente el árabe -lo estudió en París- y que abandonó el Ejército tras veinte años de servicio activo por la frustración que le produjo no haber podido participar en la Guerra de África (1859-1860), se hizo pasar por renegado, practicó la mendicidad, se ganó la vida como taumaturgo (hacedor de milagros), sacamuelas y partero, fue vendedor ambulante e incluso en alguna ocasión simuló estar loco para no acabar preso. O tal vez muerto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;De Murga pertenecía a una importante familia linajuda, la de los Ayala, con amplia tradición política en &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Diputaci￳n General" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Diputación General&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; de Vizcaya, aunque él escogió la carrera militar, lo que le permitió visitar Constantinopla (hoy Estambul), y engancharse al orientalismo, una moda del siglo XIX que dejó importantes testimonios literarios y no pocas aventuras desgraciadas, fruto muchas de ellas de esa vocación por superar el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;spleen&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;, el término con el que los poetas franceses definían a la melancolía, hoy conocida como depresión. Con buen criterio pensó que tener conocimientos de medicina no le vendría mal para el viaje que desde hacía tiempo le rondaba por la sesera, así que marchó a Madrid y se doctoró en cirugía menor en la facultad de San Carlos. Luego regresó a Bilbao, firmó su propio testamento y tomó rumbo al sur, para cruzar el Estrecho, caer en Tánger e iniciar la que sería la aventura de su vida. Durante esos cuatro años tomó notas sobre costumbres, etnografía, geografía, historia y sobre todo aquello que le sirviera para contar lo vivido en lugares como Larache, Alcazarquivir, Mequinez, Fez, Salé, Rabat o Fedala. En 1867 estaba de regreso en España y comenzó a escribir su testimonio, que vería la luz en 1868 bajo el título de “Recuerdos marroquíes del moro vizcaíno”, un texto en el más puro estilo de los libros de viajes de su tiempo, en el que la gramática pasaba a un segundo plano, por ocupar el primero la experiencia acumulada. Tan sólo fueron publicados doscientos ejemplares, casi todos ellos regalados por el propio De Murga a amigos y conocidos de ambas orillas, pero especialmente de aquella. Durante años ejerció labor de diputado foral en Vizcaya. Pero Marruecos le seguía llamando con fuerza, a pesar de que su salud estaba bastante mermada por las inclemencias sufridas en su periplo, durante el cuál pasó hambre, sed, calor, frío, infecciones...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El caso es que en 1873 estaba de nuevo en Marruecos, dispuesto a comenzar un segundo viaje. Durante unos meses recorrió varias localidades, pero se vio obligado a regresar a España como consecuencia de unas malas fiebres contraídas. Tras una rehabilitación más que apresurada se decidió por emprender el que sería su tercer viaje. Llegó a Cádiz, pero su hígado dijo basta. Complicaciones hepáticas irremediables pusieron fin a la vida de este aventurero ilimitado, observador curioso y enamorado de lo exótico. Era 1876.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;“La primera vez que, con tonada triste y monótona, oí esta mala copla (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;No vayas, si te juyes, onde los moros, qu´es tierra `e miseria y sa come a toos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;) de labios de un renegado, sospeché la amargura que debían encerrar tales palabras cuando salían de la boca de un hombre de su especie. Pero (...) estuve muy lejos de pensar llegase un día en el que aquella copla me sirviera para encabezar un mal pergeñado escrito en el que hubiera de ocuparme de la clase a que el cantor pertenecía”.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-8184917154159277689?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/8184917154159277689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/jose-maria-de-murga-un-moro-muy-de.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/8184917154159277689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/8184917154159277689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/jose-maria-de-murga-un-moro-muy-de.html' title='José María de Murga. Un &quot;moro&quot; muy de Bilbao'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/THzeBRlD2SI/AAAAAAAAAJ8/NDEQOfRdizY/s72-c/Reconvertido+en+Sidi+Hachi+Mohamed+el+Bagdady,+el+Moro+vizca%C3%ADno.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-7602495888029139943</id><published>2010-08-26T04:10:00.001-07:00</published><updated>2010-08-26T04:13:50.661-07:00</updated><title type='text'>Alfonso Graña: El rey gallego de los reductores de cabezas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/THZLy8SdqsI/AAAAAAAAAJs/xmR6_vhi648/s1600/Alfonso+Gra%C3%B1a,+dicta+una+carta+en+presencia+de+dos+j%C3%ADbaros.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 219px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/THZLy8SdqsI/AAAAAAAAAJs/xmR6_vhi648/s320/Alfonso+Gra%C3%B1a,+dicta+una+carta+en+presencia+de+dos+j%C3%ADbaros.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5509674532683492034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Verdana;"&gt;Los Shuar, llamados por los españoles “Jíbaros” durante la Conquista, son una etnia que habita vastas extensiones de la selva amazónica, entre Perú y Ecuador. Formidables cazadores y valientes guerreros, especialmente los grupos aguaruna y huambisa, son conocidos en todo el mundo por una de sus ancestrales tradiciones, consistente en reducir las cabezas de sus enemigos muertos, una vez separadas del cuerpo a la altura de la clavícula, al tamaño de un puño. Lo hacen mediante una ceremonia en la que la piel de la testa es separada del cráneo y posteriormente hervida. Al resultado le llaman “tzantza”, nombre en torno al cual en los años sesenta del siglo XX se reunió un grupo de poetas violentos ecuatorianos que afirmaban que “había que reducir la cabeza de lo falsamente engrandecido”. Pues bien, durante aproximadamente doce años, de &lt;st1:metricconverter productid="1922 a" st="on"&gt;1922 a&lt;/st1:metricconverter&gt; 1934, aguarunas y huambisas tuvieron como apu (rey) a un español, gallego de la aldea orensana de Amiudal, analfabeto, aventurero, extremadamente delgado -casi podría decirse que algo enclenque-, de piel muy blanca, ojos de gato que escudriñaban tras unas gafas redondas y cabello rubio-rojizo. Se llamaba Alfonso (algunos piensan que Ildefonso) Graña, y había llegado a América en busca de lo que casi todos: fortuna. Por un tiempo, más o menos a partir de 1910, se dedicó a la recolección de caucho cerca de Iquitos (Perú), pero el negocio se precipitó al vacío con la introducción de estos árboles en las tierras del extremo Oriente, un lugar en el que crecían mucho más rápidamente y producían una mayor cantidad de látex. También fue buscador de oro y comerciante. En vista de la falta de perspectivas Graña decidió internarse en la selva y remontar el Alto Marañón (Amazonas). El gallego, dotado de una especial capacidad de resistencia y tenacidad a pesar de su aspecto raquítico se topó en su periplo con el jefe de una tribu y sus acólitos, que en un principio pensaron en poner fin a su vida. Pero por esos factores de suerte que suelen acompañar a algunos valientes, la hija de aquel “monarca” se quedó prendada de Graña y la cosa acabó en boda. Al poco su “suegro” murió y él fue coronado como rey, ejerciendo de tal por más de una década. Cerca de 5.000 eran sus súbditos, que lo veneraban casi como a una deidad, y no es de extrañar puesto que Graña les suministraba material y sistemas para, por ejemplo, multiplicar la obtención de la escasa sal. Pero el orensano no se olvidó de la civilización y dos veces al año sorteaba el peligrosísimo laberinto fluvial de remolinos y rápidos del Pongo de Manseriche en barcazas a las que siempre se negó a ir atado, como hacían los demás para no ser arrastrados por las duras corrientes. En Iquitos se presentaba con “sus” jíbaros, les llevaba al cine, les compraba helados, escuchaban juntos la radio, les vestía con fracs y sombreros de copa y para que conocieran la ciudad les montaba en el Ford descapotable de su amigo Cesáreo Mosquera, dueño de &lt;st1:personname productid="la librer￭a Amigos" st="on"&gt;la librería Amigos&lt;/st1:personname&gt; del País y también conocido de Francisco Iglesias Brague, inspirador de una enorme expedición que se iba a llevar cabo por toda América pero que se frustró por el comienzo de &lt;st1:personname productid="la Guerra Civil" st="on"&gt;la  Guerra Civil&lt;/st1:personname&gt; española. Graña suministró a Iglesias Brague una buena colección de plantas locales con diferentes usos medicinales, remedios que años después fueron utilizados y explotados por la industria farmacéutica, especialmente estadounidense. Se convirtió en un hábil comerciante que no le hacía ascos al contrabando, y durante los días que pasaba en Iquitos vendía mercancías que traía de la selva, como monos, tortugas, pescados, venados... Pero sus actividades no paraban ahí: también guiaba expediciones por el interior de la selva, tanto científicas como comerciales en busca del cada vez más ansiado petróleo. En cierta ocasión llevó a cabo una hazaña que dejó con los ojos abiertos a más de uno. En 1933 tres hidroaviones de &lt;st1:personname productid="la Fuerza A￩rea Peruana" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Fuerza A￩rea" st="on"&gt;la Fuerza Aérea&lt;/st1:personname&gt; Peruana&lt;/st1:personname&gt; se vieron obligados a posarse sobre el río Nieva como consecuencia de una fuerte tormenta. Uno de ellos intentó despegar de nuevo, pero literalmente se estampó contra unos árboles. El piloto murió y el mecánico resultó herido. Graña, alertado por sus súbditos, informó de la tragedia a las autoridades de Iquitos. De regreso a sus territorios localizó el cuerpo del finado y lo embalsamó. Luego procedió a desmontar dos de los hidroaviones -el otro consiguió despegar con los supervivientes poco después del accidente- y los cargó en sendas barcazas, junto con el féretro. Lo que nadie se explica es cómo consiguió sortear el Pongo de Manseriche con semejante carga. Pero lo hizo y fue premiado por ello con una autorización permanente de las autoridades para seguir gobernando la (su) zona. Un año después de aquello murió en la selva, no se sabe con certeza de qué... Sus andanzas llegaron a oídos del escritor y periodista Víctor de la Serna, que en sus crónicas sobre la vida increíble y desmesurada de este hombre, lo bautizó como “Alfonso I, Rey de la Amazonía”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Verdana;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Verdana;"&gt;Artículo publicado en ABC el 25 de agosto de 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Verdana;"&gt;&lt;a href="http://www.abc.es/20100825/cultura/gallego-jibaros-201008250456.html"&gt;http://www.abc.es/20100825/cultura/gallego-jibaros-201008250456.html&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-7602495888029139943?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/7602495888029139943/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/alfonso-grana-el-rey-gallego-de-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/7602495888029139943'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/7602495888029139943'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/alfonso-grana-el-rey-gallego-de-los.html' title='Alfonso Graña: El rey gallego de los reductores de cabezas'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/THZLy8SdqsI/AAAAAAAAAJs/xmR6_vhi648/s72-c/Alfonso+Gra%C3%B1a,+dicta+una+carta+en+presencia+de+dos+j%C3%ADbaros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-461290740102578431</id><published>2010-08-18T02:48:00.000-07:00</published><updated>2010-08-18T03:15:36.884-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grandes Falsarios'/><title type='text'>Catalina de Erauso. Toda una mujer ¿o no?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGutMeRWIuI/AAAAAAAAAJc/4TjbOE8IGyk/s1600/La+Monja+Alf%C3%A9rez+2.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 280px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGutMeRWIuI/AAAAAAAAAJc/4TjbOE8IGyk/s320/La+Monja+Alf%C3%A9rez+2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5506685399186416354" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;“Estando en el año de noviciado, ya cerca del fin, se me ofreció una reyerta con una monja profesa llamada Doña Catalina de Alin que viuda entró y profesó, la cual era robusta y yo muchacha; me maltrató de manos, y yo lo sentí. A la noche del 18 de marzo de 1600, víspera de San José (...) salí del coro, tomé una luz, fuíme a la celda de mi tía; tomé allí unas tijeras e hilo, y una aguja; tomé unos reales de a ocho que allí estaban, tomé las llaves del convento y salí (...) a la calle sin haberla visto y sin saber por dónde echar ni adónde ir (...). Corté e híceme de una basquiña de paño azul unos calzones; de un faldellín verde, una ropilla y polainas (...). Cortéme el cabello y echélo por ahí”. La muchacha en cuestión era Catalina de Erauso, que llegaría a ser conocida con el tiempo como “La monja alférez”, una mujer de postín que pasó buena parte de su vida travestida de hombre y ejerciendo como tal, tanto en España como en América. Ella misma, o al menos eso se cree, escribió los hechos de su azarosa vida en un texto descubierto en 1784 y que llevaba por título “Historia de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Monja Alf￩rez" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Monja Alférez&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;, Catalina de Erauso, escrita por ella misma”. Nacida en San Sebastián en 1592, un siglo justo después de que Colón pusiera sus pies en el Nuevo Mundo, la donostiarra además de novicia fue militar valiente, notable espadachina, peligrosa pendenciera, ladrona, reo de muerte, fugitiva de la justicia, viajera sin límites, arriera, comerciante, virgen y por poco mártir. Después de huir del convento en el que fue recluida a los cuatro años (salía más barata la dote de clausura que la del matrimonio concertado y su familia iba justita en lo económico) vagó un tiempo por el centro y el norte de España hasta que se embarcó en Pasajes rumbo a Sanlúcar de Barrameda, donde se enroló como grumete en una de las muchas embarcaciones que partían hacia la tierra de los sueños, América, un lugar en el que prosperar y pasar desapercibida con su atrezzo varonil. Aunque en un principio la idea de prosperar que &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la de Erauso" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la de Erauso&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; tenía consistía en hacerse amiga de lo ajeno, como ocurrió en Panamá cuando robó al capitán de la nave que la había llevado al nuevo continente. Por supuesto salió por piernas y llegó a Perú, donde se colocó como “tendero” al tiempo que tomaba clases de esgrima y daba muestras de una especial habilidad para manejar &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la espada. Pero" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la espada. Pero&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; su condición de mujer travestida empezó a traerle problemas, por ejemplo cuando el amo para quien trabajaba pretendió casarla con su hija (sí, con su hija). Ante el temor a ser descubierta huyó de Saña y se trasladó, errante, hasta Trujillo, localidad en la que se le atribuyó un asesinato, motivo por el cual fue encarcelada hasta que sus explicaciones bastaron para que pudiera ver de nuevo &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la libertad. En Lima" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la libertad. En" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la libertad. En&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; Lima&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; se alistó en el ejército que lucharía contra los araucanos en Chile e hizo llamarse Alonso Díaz Ramírez de Guzmán. Estaba hecha todo un hombre. Tanto que por sus méritos fue ascendida a alférez. Pasó cuatro años en servicio activo hasta que abandonó la disciplina castrense -posiblemente por las sospechas que empezaba a levantar- y tras un largo deambular llegó a La Paz después de haberse visto envuelta en numerosas reyertas, casi todas por juego, y en no pocos duelos. En la actual capital de Bolivia puso fin a la vida de un corregidor y fue capturada y condenada a muerte, aunque logró huir para recalar en Cuzco (Perú). Allí un desdichado intentó robarla. No sabía con quién se la jugaba, el pobre, que resultó finado. En Huancavélica fue descubierta y hecha prisionera y ante el asombro de todos contó su historia. Tras un examen demostró que era mujer y virgen y por esas cosas de la vida fue perdonada de sus crímenes. Tomó entonces el hábito de la orden de las clarisas y regresó a España en 1624. Pero ahí no acabó &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la cosa. Cuando" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la cosa.  Cuando&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; intentaba llegar a Roma desde Barcelona para ganar el jubileo fue asaltada y quedó en la más absoluta de las miserias. Por suerte el marqués de Montes Claros la encontró mendigando, la recogió y se la presentó al mismísimo Felipe IV, quien abrumado ante el relato que salía de la boca de aquella mujer, le ofreció dinero para que pudiera llegar hasta &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Ciudad Santa" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Ciudad Santa&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; y cumplir su jubilar propósito. En Roma fue recibida por el Papa Urbano VIII, quien le dio bula para poder vestir de hombre para los restos. En 1630 regresó a América, en concreto a Nueva España (México), donde trabajaría como arriera. En 1635 moría, víctima de una enfermedad, en Cuitlaxtla, camino de Veracruz. Cuentan que en la última embarcación que la vio partir se enamoró de una dama hasta tal punto que casi termina batiéndose en duelo con el pretendiente de ésta. ¿Fábula? Puede que en parte, pero desde luego no en todo...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Artículo publicado en ABC el 18 de agosto de 2010 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-461290740102578431?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/461290740102578431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/catalina-de-erauso-toda-una-mujer-o-no.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/461290740102578431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/461290740102578431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/catalina-de-erauso-toda-una-mujer-o-no.html' title='Catalina de Erauso. Toda una mujer ¿o no?'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGutMeRWIuI/AAAAAAAAAJc/4TjbOE8IGyk/s72-c/La+Monja+Alf%C3%A9rez+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-2808489562449869098</id><published>2010-08-12T02:31:00.001-07:00</published><updated>2010-08-12T02:31:42.895-07:00</updated><title type='text'>Dos de mayo: La ingeniería del chascarrillo</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-02-05-2008/abc/Madrid/la-ingenieria-del-chascarrillo_1641838090678.html"&gt;http://www.abc.es/hemeroteca/historico-02-05-2008/abc/Madrid/la-ingenieria-del-chascarrillo_1641838090678.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-2808489562449869098?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/2808489562449869098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/dos-de-mayo-la-ingenieria-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/2808489562449869098'/><link rel='self' 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href="http://www.abcdesevilla.es/hemeroteca/historico-29-07-2006/sevilla/Cultura/reina-de-madrid_1422660058040.html"&gt;http://www.abcdesevilla.es/hemeroteca/historico-29-07-2006/sevilla/Cultura/reina-de-madrid_1422660058040.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-8237029383280091726?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/8237029383280091726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/reina-de-madrid.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/8237029383280091726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/8237029383280091726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/reina-de-madrid.html' title='Reina de Madrid'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-8196216581519939841</id><published>2010-08-12T02:29:00.001-07:00</published><updated>2010-08-12T02:29:55.082-07:00</updated><title type='text'>Microhistorias pradenses</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-26-10-2007/abc/Cultura/microhistorias-pradenses_1641225572637.html"&gt;http://www.abc.es/hemeroteca/historico-26-10-2007/abc/Cultura/microhistorias-pradenses_1641225572637.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-8196216581519939841?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/8196216581519939841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/microhistorias-pradenses.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/8196216581519939841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' 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href="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-18-08-2009/abc/Sociedad/castro-ordo%C3%B1ez-disparos-que-dejan-huella_1023405958943.html"&gt;http://www.abc.es/hemeroteca/historico-18-08-2009/abc/Sociedad/castro-ordoñez-disparos-que-dejan-huella_1023405958943.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-4396875711759146905?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/4396875711759146905/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/rafael-castro-ordonez-disparos-que.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/4396875711759146905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/4396875711759146905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/rafael-castro-ordonez-disparos-que.html' title='Rafael Castro Ordóñez: Disparos que dejan huella'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-4086294676882385625</id><published>2010-08-12T02:16:00.000-07:00</published><updated>2010-08-12T02:17:24.553-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grandes Falsarios'/><title type='text'>Pedro Bohórquez: ¿Un "inca" granadino?</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.abc.es/20100811/estilo-gente/inca-granadino-201008110337.html"&gt;http://www.abc.es/20100811/estilo-gente/inca-granadino-201008110337.html&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-4086294676882385625?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/4086294676882385625/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/pedro-bohorquez-un-inca-granadino.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/4086294676882385625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/4086294676882385625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/pedro-bohorquez-un-inca-granadino.html' title='Pedro Bohórquez: ¿Un &quot;inca&quot; granadino?'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-2971108687797524437</id><published>2010-08-03T06:07:00.000-07:00</published><updated>2010-08-03T06:13:12.689-07:00</updated><title type='text'>Lorenzo Ferrer Maldonado, el fabulador fabuloso</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Grandes falsarios&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En 1550 nacía en Guadix (Granada) uno de los más brillantes viajeros apócrifos y feraces falsarios de nuestra Historia, Lorenzo Ferrer Maldonado, el hombre que dijo haber realizado una travesía grandiosa por la América septentrional y descubierto el mítico Paso del Noroeste y el inexistente Estrecho de Anián, un supuesto canal natural que unía los océanos Atlántico y Pacífico y gracias al cual, según dijo, se podía llegar desde España a China en sólo tres meses de navegación. Algo parecido al Estrecho de Magallanes, pero por el norte, en la creencia de que se diera una suerte de simetría continental. Una utopía geográfica por largos años buscada no sólo por los españoles, sino también por los ingleses -y posteriormente por franceses y rusos-, que pasaba a convertirse en la consecución del gran sueño comercial del imperio: la comunicación de Europa con las Indias Orientales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se sabe que en su pueblo natal ejerció algún oficio relacionado con las leyes, lo que le debió venir muy bien para conocerlas y saltárselas. También es conocido que tenía un gran talento para el dibujo, gracias al cuál se convirtió en un estimable falsificador de documentos, una actividad que le permitió acercarse a la Corte de Felipe III, en la que una vez instalado se dedicó a la redacción de unos impresionantes memoriales en los que detallaba sus “descubrimientos”. En ellos afirmaba que como alquimista que (no) era había conseguido descifrar las claves ocultas en la “Clavícula de Salomón” -la joya de la corona de la literatura hermética- para transmutar los bajos metales en oro. Nada menos. También decía ser matemático, astrólogo y cosmógrafo y afirmó haber hallado la aguja de marear fija y el sistema para calcular las longitudes en alta mar, toda una revolución para la ciencia náutica de la época, aunque estos logros fueran sólo producto de su fertilísima imaginación. Desde luego, como embaucador, no tenía precio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal; "&gt;&lt;b&gt;El falso viaje&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/b&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No contento con estas cosillas escribió en 1609 su “Relación del descubrimiento del Estrecho de Anián”, en la que ofrece testimonio detallado de su falso viaje, (no) realizado en 1588. Fijó la longitud del paso en 290 leguas y entre 20 y 40 de anchura, alzó mapas desde diferentes perspectivas -una vez más el dibujo contribuyó a dar verosimilitud a sus fantasías-, estableció fortificaciones, informó de la vegetación local e incluso relató como se había conseguido comunicar con los naturales de la zona, según él de origen asiático, en latín... Sus dos embarcaciones tenían nombre: la Esperanza (muy revelador) y la Santa Ana. Ferrer Maldonado hace una descripción meticulosa de su periplo, que le llevó desde Lisboa al Labrador y desde allí, a la altura de los 75º, al Pacífico, donde se abría el Estrecho de Anián, situado en torno a los 60º. Pero si nos fijamos en las fechas veremos que informó de esa travesía, realizada en los meses de enero y febrero (prueben, prueben a ir a Labrador en esa época) 21 años después de llevada a cabo, asunto bastante raro, aunque él lo presentara como un acto de prudencia por el valor que atesoraba su gran “conquista”. Era un fabulador fabuloso, tanto que incluso Alejandro Malaspina llegó a modificar la trayectoria de su famosa Expedición Mundial para constatar la verdad (o más bien la mentira) de las “informaciones” de Ferrer Maldonado, que llevaba ya muerto y enterrado por entonces casi 170 años. Las corbetas Descubierta y Atrevida de la Expedición Malaspina salieron de Acapulco para el norte con el fin de explorar las mismas costas y paralelos por donde Maldonado se supone había desembocado en la mar del Sur, en el Océano Pacífico.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En 1802 Martín Fernández de Navarrete, editor de “La relación del viaje hecho por las goletas Sutil y Mexicana” -embarcaciones pertenecientes a la Malaspina al mando de Dionisio Alcalá Galiano que tenían como misión encontrar el dichoso Paso antes de que lo hicieran los ingleses- afirmaba a propósito de Ferrer Maldonado: “Tal es la suerte de los hombres, que deslumbrando con ideas magníficas e importantes, suelen alucinar a los mayores sabios, acaso por que el candor de corazón, sin menoscabar la ilustración del entendimiento, suele conservarse mejor entre los que están acostumbrados a tratar más con los libros que con los hombres; y Maldonado, debidamente juzgado y menospreciado a principios del siglo XVII, ha venido a fines del XVIII a tener entre los sabios de las naciones cultas unos patronos y abogados que no logró hallar entre sus coetáneos”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo que es cierto es que el Estrecho de Anián siguió siendo buscado por largos años, incluso en los de la Ilustración, con una tecnología mucho más evolucionada. En 1728 el danés Vittus Bering consiguió por fin surcar el estrecho que hoy lleva su nombre y con ello constató que América y Asia están separadas, pero que los océanos Atlántico y Pacífico no se comunican por el norte. No hay ningún paso del Noroeste, ni ningún Estrecho de Anián, pero si existió un granadino de gran inteligencia, aunque fuera para el engaño, que así lo hizo creer por siglos. Para todo hay que valer...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Artículo publicado en ABC en Julio de 2010&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-2971108687797524437?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/2971108687797524437/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/lorenzo-ferrer-maldonado-el-fabulador.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/2971108687797524437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/2971108687797524437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/08/lorenzo-ferrer-maldonado-el-fabulador.html' title='Lorenzo Ferrer Maldonado, el fabulador fabuloso'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-1605398876170236049</id><published>2010-07-15T03:34:00.000-07:00</published><updated>2010-07-15T05:07:41.485-07:00</updated><title type='text'>Juan León el Africano: La geografía del desarraigo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TD7kyz-dgwI/AAAAAAAAAH8/HJEqFVcxm5c/s1600/Viaje+de+Juan+Le%C3%B3n.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 280px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TD7kyz-dgwI/AAAAAAAAAH8/HJEqFVcxm5c/s320/Viaje+de+Juan+Le%C3%B3n.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5494080157035365122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;h1 align="center" style="text-align:center"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=" font-weight: normal;  "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;“A mí, Hasan, hijo de Mohammad el alamín, a mí, Juan León de Médici, circuncidado por la mano de un barbero y bautizado por la mano de un papa, me llaman hoy El Africano, pero ni de África, ni de Europa, ni de Arabia soy. Me llaman también El Granadino, el Fesí, El Zayyati, pero no procedo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Caravana es mi patria &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="y mi" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;y mi&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; vida la más inesperada travesía”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El novelista y ensayista libanés afincado en París Amin Maalouf publicaba en 1986 una de sus más aclamadas ficciones históricas, “León el Africano”, una obra extensa y compleja que sirvió en su momento no ya para recuperar, sino más bien para “universalizar” la figura de un inquietante baluarte de la historia de la literatura de viajes de todos los tiempos y, por supuesto, de un referente de los estudios geográficos de África en el siglo XVI. Decía el propio Maalouf que se trataba de una “puesta en escena, una dramatización de nuestros propios sueños y fantasmas. Una escritura, por otro lado, que tiende a servirse de la verdad más bien que a servirla, y cuyas únicas obligaciones son de carácter estético, pudiendo en consecuencia desentenderse de la veracidad histórica y sustituir legítimamente la realidad por lo verosímil, y lo verosímil por lo imaginario”. El beirutí puso así cara y cuerpo a un viajero granadino incansable, erudito, contradictorio y polémico que, en efecto, a pesar de ser musulmán, fue bautizado en el cristianismo por la mano misma del Papa León X, quién lo acogió en su seno de Roma -tras haber sido capturado por no se sabe muy bien si corsarios o naves cristianas y entregado como “obsequio” al pontífice- por las extraordinarias dotes intelectuales que atesoraba. Palabras aquellas las de Maalouf que justificaban el hecho de que los pocos datos biográficos disponibles sobre León el Africano proceden, como señala Luciano Rubio, “de las breves, fragmentarias y, a veces, incoherentes noticias que de sí mismo nos da él a través de su obra” -la por muchos siglos célebre “Descripción de África y de las cosas notables que en ella se encuentran”, acabada en Roma en 1526- y de otras referencias casi insignificantes de algunos que pudieron llegar a tener contacto directo con él como el editor Giovanni Battista Ramusio, que incluyó &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la “Descripción.." st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la “Descripción..&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;.” en su “Navigationi et Viaggi”, o de oídas de otros que lo conocieron, en el caso de Juan Alberto Windmannstad, quien probablemente se basó en las palabras del cardenal Egidio de Viterbo, alumno de lengua árabe del mismo León el Africano durante su estancia en Italia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Un hijo del camino&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Lo que sí está claro es que León el Africano nació en Granada poco antes o inmediatamente después de que los Reyes Católicos conquistaran el último bastión nazarí de al-andalus (1492), aunque lo más seguro es que lo hiciera en 1487 o 1488. Fue llamado Hasan ibn Muhammad al-Zayyati al Fassi. Pronto conoció las vicisitudes, los restos y las asperezas del camino, puesto que sus padres, miembros de una acomodada familia, decidieron exiliarse en Fez antes de la Pragmática de 1502 con la que se decretaba la expulsión de territorio español de los mudéjares que no se hubieran convertido al cristianismo. Allí creció y se educó envuelto en las postrimerías de la Reconquista, cuando españoles y portugueses hostigaban las costas magrebíes, y en medio de una gran crisis provocada por la penetración turca en la orilla sur del mediterráneo y el intento de expansión hispano por lo que hoy es Marruecos. En Fez estudió la lengua árabe y el Corán, Teología y Derecho y, por iniciativa de su padre, tomó ya contacto con la dureza de los viajes al visitar en varias ocasiones el sepulcro del santón Sidi Bu Yazza, un protector contra el peligro de los leones (el pánico casi enfermizo que sintió hacia estos grandes felinos se hace notar en varias ocasiones en su “Descripción...”), situado en la ciudad de Thagia, provincia de Temesna, a una distancia de unas ciento veinte millas de Fez. Un lugar al que volvería en muchas ocasiones, ya en edad adulta, para cumplir con sus votos, que resultaron por lo visto bastante efectivos puesto que jamás fue atacado por ninguna de estas bestias y se manifiestan serias dudas sobre si alguna vez llegó a vislumbrarlas, aunque él mismo afirme que en dos ocasiones estuvo a punto de ser devorado por leones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Pero su primera gran travesía fue la que efectuó, a los dieciséis años, según sus propias palabras, a Timbuctú, capital del imperio Shongay, en compañía de un tío suyo, notable orador y poeta, en misión diplomática por encargo del sultán de Fez para con el régulo de la próspera ciudad (hoy en Malí), llamado Askia Muhammad Turé. Allí tuvo oportunidad de mostrar sus precoces habilidades intelectuales al “obsequiar” con palabras al señor de Teneueues, en la región de la Hascora, para el que compuso un poema y quien le dio una gran acogida, actuando en nombre de su tío, que se excuso de visitar a esta autoridad aduciendo que no le estaba permitido a un orador del rey (sultán) visitar a los señores que se hallaban fuera del camino previsto para no retardar el servicio. Se cree que aquellos versos quedaron impresos en un librito llamado “Canzonetta”, obra desconocida pero citada por el propio Juan León.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;“Vi y recorrí...”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;A su regreso de Timbuctú Juan León prosiguió con sus estudios hasta que a su finalización decidió realizar el hayy, la peregrinación a La Meca, uno de los cinco pilares del Islam. Pero no se limitó a un viaje de ida y vuelta: “Al principio de mi juventud vi y recorrí &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Arabia Desierta" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Arabia Desierta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;, Feliz, Petra y también la parte de Egipto que pertenece a Asia, Babilonia, parte de Persia, Armenia y parte de Tartaria...”. Era el primero de sus dos viajes a Constantinopla. De regreso a Fez entró a servir en la corte de los últimos soberanos de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la dinast￭a Banu Marin" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la  dinastía Banu Marin&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; y posteriormente a la del jerife Muhammad, lo que le permitió, aunque fuera en circunstancias de guerra, recorrer casi todo el Magreb. Durante ese tiempo llevó a cabo labores diplomáticas y de acompañamiento, como la efectuada junto al comisario del rey de Fez a la ciudad de Tadla. También en ese período estuvo en localidades como Efza o Salé -dónde recogió por escrito los epitafios de los sepulcros de Almanzor y sus descendientes-. Una época en la que a base de ir y de venir de Fez tuvo la oportunidad de empaparse y anotar los usos y costumbres de numerosas localidades, tanto rurales como urbanas, que luego dejaría escritas en su “Descripción...”, aunque tuviera que realizar actividades tan poco dignas como la compra de esclavas en puntos como Tagavost. O algunas otras lucrativas, como la segunda visita a Timbuctú, tras pasar unos meses contra su pesar en Siyilmassa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;En Timbuctú asistió al incendio que destruyó la mitad de la ciudad, probablemente en el año de 1512. Al parecer ese viaje estaba relacionado con el comercio de sal y fruto del cual ganaría un buen dinero. Y, por supuesto, sus pies le volvieron a llevar al sepulcro de Sidi Bu Yazza, su particular conjuro contra el ataque de los temidos leones. Fue testigo en este tiempo, transcurrido aproximadamente entre 1508 y 1515, de numerosas batallas, como las de Arzila o Mahmora. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Aproximadamente entre 1516 y 1517 tomó por segunda vez rumbo a Constantinopla, tiempo en el que llegó a ser testigo incluso del encuentro bélico entre las tropas de los Reyes Católicos con las del pirata Barbarroja en Bugia. En el camino de vuelta volvió a pisar Egipto, pero esta vez cuando el país había sido conquistado ya por el sultán turco Selim.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Cautivo y cristianizado (pero poco)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Un año después de su paso por Egipto y tras haber visitado Numidia este viajero y cronista incansable se encontraba en Trípoli, desde donde tomó un barco que le debería devolver a la costa de Marruecos para, seguramente, volver a su ciudad de residencia, si es que este hijo del camino llegó a tener alguna. Pero en la isla de Yerba fue apresado por embarcaciones no se sabe muy bien si pertenecientes a una escuadra cristiana o a corsarios sicilianos. Este hecho tuvo lugar entre los años 1519 y 1520. En cualquier caso fue hecho prisionero y entregado como regalo, “como tesoro inestimable”, al Papa León X, Juan de Médicis, que pronto quedó prendado de la personalidad e inteligencia de su huésped forzado, hasta tal punto que le asignó una buena cantidad de dinero para que ni se pensara eso de huir. Además le instruyó, al parecer personalmente, en el cristianismo, llegando incluso a bautizarle por su propia mano un 6 de enero de 1520, dándole su propio nombre, Johannes (Giovanni) Leo (Leone) de Médicis, que llevó al andalusí a cambiar su onomástico en lengua árabe por el de Yuhanna al-Asad al-Garnati, es decir, Juan León el Granadino. El nombre con el que se le conoció posteriormente fue el que le dio su propio editor, Giovanni Bautista Ramussio: Giovanni Leone Africano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Realmente no estaba bien visto que un Papa acogiera en su seno, por muy renacentista que fuera, a un infiel, por muy inteligente que fuera. Es de suponer que el uno se decidió por aplicarle el agua santa para librarse de las incómodas habladurías y el otro aceptó con objeto de no tener que ser señalado con dedos acusadores ni palabras envenenadas. Todos tan contentos. Lo cierto es que de su estadía en Italia poco o nada se sabe. Únicamente que su vida se hizo más sedentaria, aunque para un viajero siempre en marcha eso del sedentarismo sonara poco menos que a broma. Por eso no es extraño pensar que en su estancia allí realizó numerosos viajes a diferentes ciudades, tal como señalan los citados Ramusio y Widmannstad. Lo que si es cierto es que en Italia escribió numerosos libros, al parecer hasta nueve, casi todos ellos perdidos, como &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la “Grammatica" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la  “Grammatica&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; araba”, “Dell` abreviamento delle croniche moumettane”, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la “Operetta" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la “Operetta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; della Rethorica araba” o el proyecto que pensó en llevar a cabo de escribir una obra sobre la religión mahometana, que no se sabe si llegó a concluir o siquiera a empezar. Además de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la “Descripción.." st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la “Descripción..&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;.” dos libros más se salvaron de la desaparición o el desconocimiento: el “Libellus de Viris quibusdam illustribus apud arabes” y el “Vocabulario Arábigo-Hebreo-Latino”, hoy este último en los fondos árabes de la Biblioteca de El Escorial (Madrid). En diciembre de 1521 el Papa León X murió &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="y Juan" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;y Juan&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; León se quedó sin protector. Marchó entonces a Bolonia. Poco más se supo ya. Juan Alberto Windmannstad intentó contactar con él en 1531, pero no lo encontró en Roma. Al parecer, y aunque esto no haya podido ser contrastado hasta la fecha, este geógrafo singular volvió a Túnez y abrazó otra vez la fe del Islam. El Africano estaba de nuevo en África, en su África, donde acabaron sus días... seguramente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Apuntes sobre &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la “Descripción" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la “Descripción&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; general del África”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;A finales del siglo IX la geografía árabe comenzó a tener una importancia notable desde un punto de vista estratégico, al tratarse de un imperio en expansión que necesitaba “mejor conocer para mejor dominar”. Toda esa información, transmitida a través de libros en árabe, la lengua no más hablada pero si considerada como la de la casta militar dominante, sirvió para establecer unos elementos de logística inexistentes hasta entonces, para la administración burocrática o, simplemente, para establecer mejoras en las comunicaciones que servirían para el nacimiento y desarrollo de lo que a posteriori se entenderían como estudios científicos geográficos o relaciones de viaje en las que se ampliaban ya los horizontes formales para dotar a los textos de un contenido estético de lectura más asimilable sin que ellos supusiera una merma en la erudición de lo narrado. Ya en el siglo XII magrebíes y andalusíes comienzan a escribir las llamadas “rihlas”, relatos de viaje en los que se pormenorizaban las vicisitudes de sus peregrinaciones obligadas a La Meca, aunque algunos de estos autores como Ibn Battuta o Ibn Yubair, tangerino uno, valenciano el otro, traspasaron los límites de las ciudades santas y alcanzaron lejanas tierras y objetivos en principio no previstos. No serían los únicos ni los últimos. A finales del siglo XV y principios del XVI imperaban sobre todo los textos relacionados con los diccionarios geográficos, las cosmografías y geografías universales y las enciclopedias histórico- geográficas, además de, por supuesto, las rihlas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Sin embargo la irrupción de Juan León el Africano en la geografía traería una nueva concepción, al llevar a cabo una especie de simbiosis entre el llamado género de los Itinerarios y los estados (o de las Ciencias y las rutas y provincias), más propio de los siglos XIII y posteriores, con los textos clásicos, especialmente griegos. Es decir, que fusionó en su obra dos tradiciones geográficas hasta entonces enfrentadas: la árabe y la europea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Según el propio autor finalizó la redacción del trabajo en marzo de 1526, cuando todavía permanecía en Italia a pesar de que su mecenas el Papa León décimo había ya muerto hacía cinco años. Escribió el libro en italiano a partir de notas tomadas en árabe durante sus largos periplos. Cuatro años después su editor Ramusio la incluyó en una obra de conjunto titulada “Navigatione e Viaggi”, que se publicó en Venecia en 1550. Durante siglos fue un referente sobre el Islam y el norte de África, puesto que hasta entonces la visión que se tenía de África -y que Juan León en numerosos registros de su obra también asume- es la de una tierra habitada por bestias y hombres “a medio hacer” de costumbres poco menos que salvajes y que casi en lugar de hablar proferían gruñidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;La obra está dividida en nueve partes muy desiguales en extensión: la primera esta dedicada a Generalidades sobre África y en la que ya se puede atisbar una clasificación geográfica del continente -Berbería, Numidia, Libia y Tierra de los Negros-; en la segunda se sumerge en el suroeste marroquí, en especial en la ciudad de Marrakech; la tercera la ocupa casi exclusivamente el reino de Fez; la cuarta se centra en Tremecén; la quinta está dedicada a Bugía y Túnez; la sexta es la que engloba el sur de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia; la séptima la dedica al País de los Negros, la octava es para Egipto; y la novena y última la dedica a ríos, animales, vegetales y minerales de África.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Perlas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Para comprender en toda su amplitud &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la “Descripción.." st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la “Descripción..&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;.” y entender las vicisitudes de las informaciones que da, a menudo desde su punto de vista cosmopolita -de hecho Juan León siente gran admiración por las ciudades pero reniega de los ámbitos rurales- es necesario tener en cuenta que su visión es la de un hombre desarraigado, sin patria, de buena familia y de gustos refinados. Por eso en algunas partes sus palabras pueden resultar incluso ofensivas, como las dedicadas a las enfermedades más frecuentes de los africanos, cuando dice que los hombres “son muy molestados por el dolor de estómago, al que llaman, por ignorancia, dolor de corazón” y que según el la causa está en beber “agua muy fría”. Dice también que los hombres de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Tierra Negra" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Tierra Negra&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; son “gentes muy rudas, sin razón, sin ingenio, espíritu ni práctica; no tienen noción de cosa alguna; viven también como las bestias brutas...”, palabras que contrastan con las que dedica a Fez, su urbe de adopción, “una bellas y gran ciudad rodeada de altos y bellos muros”. Desde luego que no escatima palabras para referirse a sus temidos leones, y llega a decir que “cuando una mujer se encuentra sola ante un león en lugar apartado no tiene más que mostrarle su sexo: el león lanza un fuerte rugido, baja los ojos y se va. Puede creerse lo que se quiera”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-1605398876170236049?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/1605398876170236049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/07/juan-leon-el-africano-la-geografia-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/1605398876170236049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/1605398876170236049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/07/juan-leon-el-africano-la-geografia-del.html' title='Juan León el Africano: La geografía del desarraigo'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TD7kyz-dgwI/AAAAAAAAAH8/HJEqFVcxm5c/s72-c/Viaje+de+Juan+Le%C3%B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-8765524403599833729</id><published>2010-07-01T03:08:00.000-07:00</published><updated>2010-07-01T03:08:28.963-07:00</updated><title type='text'>El sueño de las palabras: Atlas de los exploradores españoles, de Luis Conde-Salazar Infiesta</title><content type='html'>&lt;a href="http://felisamorenoortega.blogspot.com/2010/06/atlas-de-los-exploradores-espanoles-de.html"&gt;El sueño de las palabras: Atlas de los exploradores españoles, de Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-8765524403599833729?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://felisamorenoortega.blogspot.com/2010/06/atlas-de-los-exploradores-espanoles-de.html' title='El sueño de las palabras: Atlas de los exploradores españoles, de Luis Conde-Salazar Infiesta'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/8765524403599833729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/07/el-sueno-de-las-palabras-atlas-de-los.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/8765524403599833729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/8765524403599833729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/07/el-sueno-de-las-palabras-atlas-de-los.html' title='El sueño de las palabras: Atlas de los exploradores españoles, de Luis Conde-Salazar Infiesta'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-3642727221734957049</id><published>2010-05-03T05:06:00.000-07:00</published><updated>2010-07-15T03:14:33.312-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hemos salido por ahí...'/><title type='text'>Cristóbal Benítez: objetivo Timbuctú</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TD7bDZuNjTI/AAAAAAAAAH0/lnY2fYt8D5I/s1600/Crist%C3%B3bal+Ben%C3%ADtez+disfrazado+de+%C3%A1rabe.JPG"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 224px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TD7bDZuNjTI/AAAAAAAAAH0/lnY2fYt8D5I/s320/Crist%C3%B3bal+Ben%C3%ADtez+disfrazado+de+%C3%A1rabe.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5494069446929386802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;XPLORADORES &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;ESPAÑOLES &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Arial;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;OLVIDADOS&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Cruzar el Sáhara. Ese había sido el sueño desde la infancia de un español decimonónico, Cristóbal Benítez, nacido más que probablemente en la localidad malacitana de Alahurín de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Torre" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Torre&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;, pueblo de viajeros y colonos, allá por 1857, y residente por muchos años en la evocadora ciudad de Tánger, en Marruecos, a dónde llegó de niño, junto a sus padres emigrantes. Un hombre culto e inteligente al que la mezquindad y la soberbia ajena le privaron del reconocimiento y la admiración que merecía, puesto que sin su ayuda el médico alemán de origen austriaco Oskar Lenz jamás hubiera podido cruzar las ardientes arenas del desierto, sortear las mil adversidades de un viaje sumamente peligroso y llegar sano y salvo a la otrora floreciente ciudad de Timbuctú (Timbouctou o Tombuctú), la “ciudad prohibida”, hoy decadente y destartalada urbe de Malí apenas visitada por un puñado de turistas ávidos de reconocer entre las ruinas lo que queda en pie de lo que fue: una encrucijada primero del tráfico de oro, crisol de culturas, capital del poderoso imperio Shongay, y después punto que se antojaba fundamental para el colonialismo europeo en el noreste de África.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Benítez hablaba casi perfectamente el árabe y conocía varios dialectos del imperio de Marruecos, por cuyo interior había viajado en numerosas ocasiones, empapándose de las complejas costumbres y usos de sus habitantes. Pero en 1879 Benítez había perdido casi por completo la esperanza de ver cumplido ese sueño debido, entre otras cosas, a que la misión de cruzar el desierto era poco menos que un suicidio y nadie estaba por la labor de apoyar aquella desmesurada empresa personal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Marruecos hostil. El Sáhara, más&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;El interior de Marruecos era un lugar hostil para los extranjeros infieles, especialmente europeos, pero una broma comparado con la animadversión latente en el territorio del Sáhara que se extendía más allá del río Ulgas, la frontera imperial, y de la majestuosa cordillera del Atlas, cerca de donde habitaban las diferentes cabilas del Sus, el Uad-Nun y el Uad Dráa, conocidas por su ferocidad e indisposición hacía cualquier viajero procedente del viejo continente. Muchos exploradores del siglo XIX habían fallecido en el intento de cruzar el Sáhara, otros habían tenido que regresar sin éxito e incluso una expedición al completo, la del coronel Flatters, se saldó con la muerte de sus cien integrantes en una zona conocida como el Hoggar. África, en aquellos días, era la obsesión de Europa, “el teatro predilecto del apetito europeo”, como señalaba una crónica. Francia, por ejemplo, buscaba establecer una comunicación ferroviaria entre Argel y sus posesiones senegalesas a través de Timbuctú, adonde ya habían llegado franceses desde la costa Atlántica, como René Caillé, que puso sus pies en la ciudad en 1828 después de atravesar Sierra Leona y el país de los Bámbara desde Senegal. También el científico alemán Enrique Barth lo consiguió, por el río Níger, y Pablo Imbers -francés- y Alexander Gordon Laing -inglés- se cree que pudieron haber llegado, aunque el hecho de que ambos fallecieran antes de acabar sus respectivas expediciones hace difícil constatar esa posibilidad. El que sí había llegado a Timbuctú desde el norte era otro español, el almeriense Yauder Pachá (también conocido como Joder Pachá), pero cuatrocientos años atrás, en 1591, y al mando de un ejército enviado por el sultán de Marruecos y compuesto por una hueste de 5.000 hombres perfectamente pertrechados. Pero ya había llovido desde entonces y eso que por aquellas latitudes lo que es llover, llueve poco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Un blanco perfecto&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;En aquel año de 1879 Oskar Lenz había sido comisionado por &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Sociedad Africana" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Sociedad" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Sociedad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Africana&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de Alemania para viajar a Ceuta y desde allí realizar un recorrido por el Marruecos interior, llegar a la cadena del Atlas y estudiarla en profundidad. La ambición, la tenacidad y la decisión de Lenz le impulsaban a ir más lejos, más allá, a establecer una ruta nueva por la que nunca antes ningún europeo hubiera transitado y llegar a Timbuctú para contarlo, aunque esto contraviniera las instrucciones de la propia comisión. Pero había un problema: Lenz no hablaba árabe y su aspecto le delataba puesto que era alto, de piel muy clara, rubio y de ojos intensamente azules. Era una blanco perfecto, nunca mejor dicho. Cuenta el historiador Julio Romano en su “Los exploradores D´Almonte y Benítez que “todos le decían: ¿Con esa cara va a penetrar en Marruecos? Usted no vuelve”. Lenz se puso en contacto con Benítez, quien mantenía buenas relaciones con la colonia alemana de Tánger, para tantearle y ver si quería ser su traductor y guía en aquella singular aventura. Seguramente se sorprendió al comprobar la rapidez con la que el español respondió afirmativamente a la propuesta. Era su oportunidad para atravesar el Sáhara y no estaba dispuesto a dejar escapar ese tren. Además conocía a las autoridades y su papel sería fundamental para conseguir los salvoconductos y documentos necesarios para llegar sin problemas al menos hasta las estribaciones del desierto ardiente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;A la pareja se unió Hach-Alí-Butaleb, un moro argelino al que Lenz había conocido a través del cónsul de Alemania en Tánger, quien le informó de que este curioso personaje, que había sido expulsado de su tierra por los franceses, afirmaba haber estado ya en Timbuctú, amén de ser un experto guía de expediciones, como la que decía haber llevado a cabo hasta el Japón, cosa muy improbable, por no decir imposible. El de Omán, que tantos problemas causó durante el viaje, como ya veremos, recibiría por su trabajo, al regreso, 4.000 francos, una buena suma para alguien que por entonces no tenía qué llevarse a la boca. Un servidor judío y un criado marroquí completarían el grupo desde la salida de Tetuán, el 1 de diciembre de 1879, hasta la llegada a la primera etapa del viaje, la ciudad de Fez, residencia del sultán, periplo que se llevó a cabo con relativa tranquilidad y sin excesivos contratiempos, una vez que tanto Benítez como Lenz cambiaran sus atuendos habituales por otros más discretos, consistentes en el típico jaique y las sandalias de cuero, con objeto de pasar lo más desapercibidos posible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Desde Fez se dirigieron a Marrakech -que Benítez en su crónica nombra como “Marruecos”, capital de uno de los reinos en los que se dividía el Magreb-, pasando por Mequinez y Rabat. Es en Marrakech, “la roja”, donde comienza la verdadera aventura. Más allá los salvoconductos no tenían apenas ningún valor y las vidas de los expedicionarios estaban en manos de la voluble Ley de Sid-Husain, de los caprichos de los jefes de las cabilas o de cualquiera de sus súbditos. “En el Sáhara ni se le paga al sultán, ni se le reza”. También en aquella majestuosa ciudad fue donde empezaron los verdaderos problemas, debido al aspecto de Lenz. Una mujer, por ejemplo, se enamoró perdidamente de él, extasiada con su mirada azul, cosa que no gustó al enfurecido marido de aquella, que tuvo que ser convencido por el propio Benítez de que “eso” se debía a un “mal de ojo”, al poder maléfico que ejercía el color del cielo que teñía el iris del alemán, y que cuando ellos se marcharan, como estaba previsto, las aguas volverían a su cauce y el recuperaría el amor de su esposa y todo volvería a la normalidad. No sería la primera vez que Benítez salvaría la vida de Lenz. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Cambio de identidad&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Fue igualmente en Marrakech donde Lenz y Benítez decidieron dar un giro radical a su estrategia para alcanzar Timbuctú. Una de las primeras medidas de los expedicionarios fue someterse a un cambio radical de identidad, puesto que estaba claro que en el Marruecos profundo Lenz no hubiera pasado ni dos noches en el reino de los vivos. Oskar Lenz pasó a convertirse en el médico turco Haquín Omar (Doctor Omar), con lo que facultaba su aspecto, su pertenencia a la comunidad islámica y el hecho de que no hablara árabe. Buena jugada. Cristóbal Benítez sería Sid Abdala, jefe de la caravana y mayordomo tanto de Lenz como del tercero en discordia, Hach Alí Butaleb, que se convertiría en actor protagonista de aquella trama de falsas identidades y que se haría pasar por un cherif descendiente de Muley-el-Kader Yelali, enterrado en Bagdad, y que pretendía llegar a Timbuctú después de haber visitado piadosamente el sepulcro de su falso familiar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;La absorción de los papeles que habían decidido encarnar, que incluían práctica de oraciones y reverencias al falso cherif, se le atragantaban con frecuencia al alemán, que se olvidaba de que aquella ficción era imprescindible para que la empresa tuviera alguna posibilidad de éxito y retornaba, a propósito o sin querer, a su orgullosa realidad teutona, con lo que hacía levantar demasiadas sospechas allá por donde pasaba. Cuando por fin se metió en la piel de su personaje surgió otro nuevo problema: cuenta Benítez que Butaleb “había tomado a su papel tanto cariño que lo desempeñaba a las mil maravillas”. Tanto es así que llegó a creérselo a pies juntillas. “Cuando estábamos entre moros nos trataba con dureza y se comía lo mejor”. Eso cuando no se lo comía todo y dejaba sin nada a los demás. “A veces le temíamos, pues una palabra suya podía costarnos la cabeza”. No es de extrañar. Si Butaleb les hubiera delatado nada hubiera podido evitar que les pasaran a cuchillo. En una ocasión, incluso, el argelino les pidió el dinero que llevaban para compras y obsequios, aduciendo con descaro que “yo me he contratado de cherif y tengo que vivir con arreglo a mi jerarquía. No es justo que yo tenga el cargo y la responsabilidad y vosotros el dinero (...) Cuando os deje volveré a representar el papel de pobre, que es un papel que se representa maravillosamente bien sin ensayos”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;El peligro parecía venir por todos lados. Ya lo tenían dentro, con Butaleb, pero también fuera: en Tarudant (“donde termina Europa”, según palabras del médico alemán), camino ya de Tinduf, la muchedumbre quiso acabar con ellos con la sospecha de que se trataba de cristianos disfrazados, pero Benítez consiguió aplacar las iras del populacho dando un discurso memorable que incluso terminó con los vítores de un sector de la población. Después de aquello el malacitano, gracias a su don de gentes y a las amistades que había hecho, tuvo conocimiento por un chivatazo de un complot ideado por el hijo del jefe de una tribu para poner fin a sus vidas. El rubicundo Lenz seguía levantando suspicacias, pero allí estaba Benítez para desfacer entuertos y ayudar a que las aventuras siguieran su curso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Inmersión en el infierno&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Entre tanto, los viajeros tuvieron algún que otro golpe de suerte con connotaciones ciertamente surrealistas, como el hecho de que sus vidas quedaran protegidas por una extraña ley relacionada con una feria de saltimbanquis. En efecto, abandonada ya la ciudad de Tinduf, las primeras dunas anunciaban la presencia desafiante del desierto del Sáhara. “Frente a nosotros abría su boca caliente el desierto. ¿Nos devoraría?”, se preguntaba Cristóbal Benítez. El grupo se incorporó a una caravana de mercaderes que se dirigía a la feria de Sidi Hamed de Musa, nombre de un santón muy venerado en la zona que les protegía de cualquiera ataque puesto que estaba prohibido robar ni asesinar a nadie quince días antes y quince después del acontecimiento. Aprovecharon, además, aquel zoco para abastecerse de abalorios y chucherías con los que obsequiar a los jeques de las tribus saharauis y ya de paso comprar camellos y víveres para el durísimo trayecto que les aguardaba. Por fin, llegó el momento. Ante ellos, “el mar sin agua”. Tras su paso por la cabila de Ulad Laudicat se pusieron en marcha. Los criados moros que les acompañaban les habían abandonado, pero reclutaron otros que según sus testimonios no eran muy de fiar. Llevaban camellos, dos buenas tiendas de lona y otra de piel de camello, carabinas y revólveres, y los criados espingardas y gumias, además de latas de conserva, alcuzcuz (el famoso cous-cous), café y un buen número de odres rebosantes de agua. Hasta Timbuctú les esperaba cerca de mes y medio de camino, que hicieron casi siempre de noche, para evitar el terrible calor, aunque también de día, con objetos de arañarle al calendario unas buenas jornadas. Lenz aprovechó el viaje para estudiar la geología y ala fauna del desierto: alguna gacela, las hienas que inundaban la noche de sus ladridos rijosos, insectos, reptiles... Fueron sometidos al castigo de los vientos que hacían cambiar completamente el paisaje en apenas horas, desorientándoles. “Cuando el fortísimo viento del desierto, el simún, aúlla, tiemblan los hombres de la caravana”. No era para menos. Aunque la presencia de Lenz en el Sáhara ya no era tan extraña -incluso había una cabila llamada “de los ojos azules”-, otro inconveniente surgía cuando los exploradores se topaban con nuevas tribus, y es que nadie podía creer que tan arriesgado viaje se hiciera sin motivo aparente, es decir, sin la intención de comprar, adquirir o vender algo, ya fueran mujeres, esclavos u oro. La perspicacia e inteligencia de Benítez para convencer a los extrañados jeques locales, de nuevo, jugó de ángel de la guarda de Lenz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Llegada a Timbuctú&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Al fin, exactamente ocho meses después de su partida de Tetuán, llegaron a la bulliciosa ciudad de Timbuctú el 1 de julio de 1880. Cristóbal Benítez y Oskar Lenz, un español y un alemán, eran los primeros europeos en llegar a la mítica urbe por esa nueva ruta que transcurrió por Tánger, Alcazarquivir, Fez, Rabat, Marrakech, Tarudant, Tinduf, las salinas de Taudeni, Los pozos de Arauane, y las dunas de Azauane. Ni siquiera las rutas actuales siguen ese periplo, puesto que parten de Melilla y atraviesan el desierto por una zona más “cómoda” que atraviesa Argelia por Tlencem, Bechar y Reggane, para internarse luego en Mali por el noroeste y sortear así los peligros de las terroríficas montañas de arena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Timbuctú era un hormiguero humano en el que reinaba la confusión y el griterío y donde se daban cita beduinos, árabes del Atlas, los sagaces comerciantes marroquíes, hebreos y negros que compraban y vendían de todo, aunque la más importante de las mercancías fuera la escasa sal, sin olvidar las nueces de cola, las camisas de seda con bordados, las finas hojas de oro, anillos, manteca vegetal, tabaco, marfil, plumas de avestruz, arroz, frutas, esclavos... Visitaron con avidez la ciudad, esponjándose de todo lo que allí acontecía, así como de sus monumentos, palacios, mezquitas y mercados, de los santones, de los fumadores de kif, de los saltimbanquis que hacían las delicias de los viajeros a cambio de unas pocas monedas, de los camelleros y de tantas extrañas criaturas humanas allí reunidas. A Timbuctú llegaban los productos del África negra y de allí partían las caravanas que se adentraban en el desierto, compuestas en algunas ocasiones por hasta doscientos y trescientos camellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;La empresa había sido cumplida con éxito y ya no hacían falta más farsas, así que se desprendieron de sus falsas identidades y volvieron a ser Lenz, Benítez y Butaleb. Atrás quedaron Haquin Omar, Sid Abadalá y el pío cherif.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Pero allí no acabaron las aventuras y los infortunios de estos avezados viajeros. Iniciaron el camino de vuelta con destino a San Luis, en Senegal, para proceder desde allí a sus regresos respectivos a España y Alemania.. Nada más abandonar Timbuctú fueron nuevamente atacados, esta vez por piratas tuaregs que pretendían robarles. Pero con las fuerzas recobradas y la ilusión por el regreso después del éxito se defendieron a fuego, logrando que los asaltantes sacaran el pañuelo blanco y se rindieran. No fue fácil, tampoco el camino hasta San Luis. Una vez allí tomaron un vapor que les condujo hasta Santa Cruz de Tenerife, donde Lenz y Benítez se separaron. En su camino de vuelta a Alemania Lenz pasó por España y dio una conferencia en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Sociedad Geogr￡fica" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Sociedad" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Sociedad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Geográfica&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; el 10 de marzo de 1881. Fue entonces comparado con los más grandes y famosos de la época, como Livingstone, Stanley o Nachtingal. Pero de Benítez, nada. El propio Lenz le dedicó apenas unas líneas de elogio en el texto detallado y erudito que escribió sobre aquella hazaña, titulado “Timbouctou. Voyage au Maroc, au Sáhara et au Soudan”, escrito primero en alemán y luego en francés y publicado en París en 1887. Pronto se olvidó el alemán, recibido en su país como un héroe, de su santón particular y verdadero artífice de la gesta. Por su parte, Benítez, con un estilo mucho más sencillo, abierto y directo, escribió su crónica particular del viaje y la publicó en una serie en el Boletín de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Sociedad Geogr￡fica" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Sociedad" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Sociedad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Geográfica&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de Madrid con el nombre de “Notas tomadas por don Cristóbal Benítez en su viaje por Marruecos, el desierto del Sáhara y Sudán al Senegal”. Cuando el siglo XIX llegaba a su fin, en 1899, publicó el libro, editado en Tánger bajo el título de “Mi viaje por el interior de África”. Una plaza en Alahurín de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Torre" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Torre&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;, la del mercado viejo, lleva el nombre del gran explorador español, que murió en el olvido en Mogador en 1924.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Artículo publicado en Clío, Revista de Historia. Número 102.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"   style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-family:Arial;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:10.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-3642727221734957049?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/3642727221734957049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/cristobal-benitez-por-el-sahara-hostil.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/3642727221734957049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/3642727221734957049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/cristobal-benitez-por-el-sahara-hostil.html' title='Cristóbal Benítez: objetivo Timbuctú'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TD7bDZuNjTI/AAAAAAAAAH0/lnY2fYt8D5I/s72-c/Crist%C3%B3bal+Ben%C3%ADtez+disfrazado+de+%C3%A1rabe.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-8499111462052517645</id><published>2010-05-03T02:47:00.001-07:00</published><updated>2010-05-03T06:49:54.983-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hemos salido por ahí...'/><title type='text'>Juan Ignacio Pombo y el gen volador</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96hzAFGnyI/AAAAAAAAADE/ovzcGcOPyV4/s1600/Juan+Ignacio+Pombo.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 141px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96hzAFGnyI/AAAAAAAAADE/ovzcGcOPyV4/s200/Juan+Ignacio+Pombo.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466984895241166626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;h2 align="left" style="text-align:left"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Exploradores Españoles Olvidados&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;A principios de la década de los años treinta del pasado siglo las cosas no pintaban bien para la aventura aeronáutica interoceánica española. En 1933 Mariano Barberán y Joaquín Collar despegaban de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="La Habana" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;La Habana&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; a bordo del “Cuatro Vientos” con destino a la ciudad de México, en la última etapa de un heroico viaje que tenía como objetivo abrir una ruta aérea entre Sevilla y Cuba para futuros vuelos comerciales. Pero su avión, un Breguet XIX con motor Hispano-Suiza, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en la boscosa sierra mexicana de Mazatecas. Nunca más se supo ni de los aviadores ni del aparato. Apenas dos años después de aquel suceso trágico y con el triste recuerdo todavía fresco en la memoria colectiva de la sociedad, el santanderino Juan Ignacio Pombo, hijo de Juan Pombo Ibarra -un pionero de la aviación que en 1913 voló por primera vez de la capital cántabra hasta Madrid- y hermano de Teodosio –profesor de vuelo en &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Aero Escuela Estremera-," st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Aero Escuela" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Aero" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Aero&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Escuela&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Estremera-,&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; se planteaba la complicadísima posibilidad de atravesar el Atlántico sin escalas en una pequeña avioneta deportiva con potencia más que justita. Nadie hasta entonces lo había logrado en este tipo de aparatos y con tan pocos caballos en el motor. Tenía 22 años y o bien un gen le empujaba a las alturas o por su venas parecía correr sangre y combustible a partes iguales. ¿Qué otra cosa podía ser si con 15 años y sólo seis horas de instrucción ya estaba pilotando con mando único? ¿Cómo podría ser si no que recién entrado en la veintena ya estaba dando la vuelta a España en un aeroplano haciendo publicidad de Santander como lugar de veraneo? Tras no pocas negativas consiguió por fin, gracias al apoyo genético y al de no pocos amigos, el visto bueno de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Diputaci￳n Provincial" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Diputaci￳n" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Diputación&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Provincial&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de Cantabria, del gobernador civil de Santander y, algo más tarde, del presidente del Gobierno Alejandro Lerroux, quien puso a su disposición 25.000 pesetas para sufragar parte de los elevados costes de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la aventura. Lo" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la aventura. Lo&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; demás vendría por la vía privada. El problema era triple: por una parte escoger el lugar de este lado del océano desde dónde dar el salto; la segunda cuestión era a dónde llegar; la tercera, qué nave utilizar. El punto elegido para lanzarse a cruzar el Atlántico fue Barthurst, capital de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Gambia" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Gambia&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; británica. El lugar de destino, Natal (Brasil). La avioneta, una Eagle 2 de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la British Aircraft" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la British" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la British&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Aircraft&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; modificada con un motor Gipsy Major de cuatro cilindros y 130 caballos. Una vez eliminados los asientos de pasajeros y liberado el espacio para el equipaje el aeroplano fue rediseñado con un depósito auxiliar que permitía una carga total de combustible de &lt;/span&gt;&lt;st1:metricconverter productid="694 litros" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;694 litros&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de gasolina y 25 más de aceite. Manos a &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la obra. Pombo" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la obra. Pombo&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; partió de Santander con su flamante aeronave, llamada como la ciudad norteña y pintada de blanco con bandas rojas (los colores heráldicos cántabros), un 12 de mayo de 1935. Tras varias escalas por la costa occidental africana llegó a Barthurst (hoy Banjul). Desde allí emprendería su arriesgada aventura. No llevaba paracaídas, ni radio y debía navegar a la estima puesto que tampoco tenía radiogoniómetro ni sistemas astronómicos de navegación. Algunos llegaron a calificar la empresa de “infanticidio”. Despegó el 20 de mayo. Después de dieciséis horas y cuarenta y siete minutos y tras sufrir lluvias, tormentas y vientos impetuosos Pombo llegaba a Natal. Había recorrido &lt;/span&gt;&lt;st1:metricconverter productid="3.160 kil￳metros" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;3.160 kilómetros&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;. Nunca antes había hecho nadie nada parecido. Después de la hazaña tenía previsto llegar a México en un emotivo homenaje a los malogrados Barberán y Collar. Tras tocar en ocho países americanos en doce etapas más o menos cortas y sufrir de camino una operación de apendicitis Pombo llegó por fin a la capital azteca, donde fue recibido como un auténtico héroe por una enfebrecida multitud, como lo estaría la que le hizo los honores tras su regreso a Santander. Atrás quedaron cerca de &lt;/span&gt;&lt;st1:metricconverter productid="16.000 kil￳metros" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;16.000  kilómetros&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; y 76 horas de vuelo. Un año después los sueños de aventura se transformaron en pesadillas de guerra. Pombo sirvió en el Ejército y terminado el conflicto intestino marchó a México, donde vivió durante cerca de 30 años. Murió en 1985 en Santander.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Artículo publicado en ABC el 25 de Agosto de 2009&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-8499111462052517645?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/8499111462052517645/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/juan-ignacio-pombo-el-gen-volador.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/8499111462052517645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/8499111462052517645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/juan-ignacio-pombo-el-gen-volador.html' title='Juan Ignacio Pombo y el gen volador'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96hzAFGnyI/AAAAAAAAADE/ovzcGcOPyV4/s72-c/Juan+Ignacio+Pombo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-2739648228251775572</id><published>2010-05-03T02:42:00.001-07:00</published><updated>2010-05-03T06:05:25.545-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hemos salido por ahí...'/><title type='text'>Rafael Castro Ordóñez, disparos que dejan huella</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96f0s4BYOI/AAAAAAAAAC8/TQiZCR4_pe4/s1600/Otra+de+Castro.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 152px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96f0s4BYOI/AAAAAAAAAC8/TQiZCR4_pe4/s200/Otra+de+Castro.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466982725422506210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;h2 align="left" style="text-align:left"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Exploradores Españoles Olvidados&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;En la primavera de 1862 el meritorio pintor madrileño Rafael Castro Ordóñez, nacido en 1830 y formado en &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Real Academia" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Real" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Real&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; Academia&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; de Bellas Artes de San Fernando, recibió un encargo muy especial que marcaría el resto de su corta existencia: fue nombrado dibujante-fotógrafo de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Comisi￳n Cient￭fica" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Comisi￳n" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Comisión&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; Científica&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; del Pacífico (1862-1865). Aquella era una gran expedición que tenía como misión el estudio profundo de la zoología, botánica, etnografía y geografía americanas en pleno auge del panhispanismo de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Uni￳n Liberal" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Uni￳n" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Unión&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;  Liberal&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;, que además de reverdecer laureles llevaba consigo el estratégico plan de implementar la presencia española en los antiguos territorios constituidos ya como nuevas repúblicas independientes. No se sabe con certeza si Castro tenía conocimientos fotográficos pero sí que a partir de su nombramiento estuvo bajo la tutela y enseñanzas del pionero británico Charles Clifford (1819-1863), residente por entonces en Madrid, quien le instruyó de manera intensiva en las técnicas y métodos de esta novedosa forma de “pintar con luz”, lo más de lo más en los ambientes sofisticados capitalinos. El artista sustituía así al convaleciente Rafael Fernández Moratín -sobrino del poeta y dramaturgo Leandro Fernández Moratín-, aquejado de una grave enfermedad y de muchas dudas sobre el éxito de aquella misión, encargada por el Ministerio de Fomento y presidida por el marino retirado y coleccionista de conchas Patricio M. Paz Membiela. También formaron parte del grupo Marcos Jiménez de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Espada" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Espada&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;, Fernando Amor, Francisco de Paula, Manuel Almagro, Juan Isern y Bartolomé Puig. En agosto partieron de Cádiz los expedicionarios a bordo de dos fragatas con nombres tan significativos como “Resolución” y “Triunfo”. Una vez en América se les uniría &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la goleta Covadonga. Era" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la goleta Covadonga. Era&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; la primera vez que una gran expedición científica española llevaba consigo una cámara fotográfica, que nada tenía que ver con los equipos ligeros diseñados posteriormente. Aquello, más que un “arma” que disparaba para capturar instantes era un armatoste muy pesado, incómodo y sumamente delicado que requería de constantes mimos y fornidas espaldas para su traslado de un sitio a otro. Más cuando los terrenos que se iban a pisar eran montañas escarpadas, selvas, pantanales, desiertos y ríos de los de echarse a temblar, con cambios de temperatura que oscilaban entre los muchos grados bajo cero a los muchos sobre cero, en ambientes que podían ser tanto secos en extremo como insoportablemente húmedos. Pero además de tomar fotografías y bocetos Castro debía escribir la crónica del viaje, o por lo menos la del suyo –la expedición se fragmentó en varias ocasiones- para que fuera publicada en el periódico El Museo Universal y los lectores españoles pudieran seguir las andanzas de aquella magna expedición a través de artículos de marcado carácter romántico, fieles al espíritu de su época. Castro, un hombre enérgico, independiente y de fuerte carácter mostró pronto sus discrepancias con la política de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Comisi￳n" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Comisión&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;, más proclive a la inmensidad que a la intensidad, y que no permitía largas estadías en ningún punto, lo que mermaba la eficacia de los trabajos de campo y extenuaba a los integrantes del grupo, incluido Castro, que veía con amargura cómo el tiempo se le echaba encima sin poder profundizar en el conocimiento de los sitios que visitaba. Aún así dejó constancia de su labor en más de 300 placas fotográficas y un gran número de bocetos realizados a lo largo de su fatigoso periplo, que le llevó de Brasil a las Malvinas, de allí a Santiago de Chile y, por la costa pacífica hasta California, tocando en numerosos puntos y con algunas incursiones al interior (los Andes, el desierto de Atacama, el lago Titicaca o las minas de Potosí, entre otros). Tras su regreso a España, a principios de 1865, el fotógrafo vio como las autoridades le daban la espalda, negándole el derecho a un sueldo como comisionado, puesto que su trabajo había finalizado ya. El 2 de diciembre de aquel mismo año agarró un arma y se disparó un tiro en el corazón. Tenía 35 años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Artículo publicado en ABC el 8 de Agosto de 2009&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-2739648228251775572?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/2739648228251775572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/rafael-castro-ordonez-disparos-que.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/2739648228251775572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/2739648228251775572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/rafael-castro-ordonez-disparos-que.html' title='Rafael Castro Ordóñez, disparos que dejan huella'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96f0s4BYOI/AAAAAAAAAC8/TQiZCR4_pe4/s72-c/Otra+de+Castro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-6857663193403816600</id><published>2010-05-03T02:37:00.000-07:00</published><updated>2010-05-05T02:11:23.754-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hemos salido por ahí...'/><title type='text'>Pedro Enrique de Ibarreta, el aventurero total (una vida de película)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S97yinhrVWI/AAAAAAAAADk/l2saLomiBYk/s1600/Ibarreta.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 152px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S97yinhrVWI/AAAAAAAAADk/l2saLomiBYk/s200/Ibarreta.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5467073674214069602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:Verdana;color:#990000;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:Verdana;color:#990000;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color: rgb(0, 0, 0);  font-weight: normal; font-family:Georgia, serif;"&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:Verdana;color:#990000;"&gt;&lt;b&gt;EXPLORADORES ESPAÑOLES OLVIDADOS&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;h1 align="center" style="text-align: center; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#FF99FF;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;El Pilcomayo, “Río de los Pájaros”, nace en los Andes y transcurre por Bolivia y los límites fronterizos de Argentina y Paraguay. Es un cauce fluvial tortuoso como pocos. Tan pronto se detiene, estanca y desvía por innumerables caños como se convierte en un torrente no apto ni para peces. Su agua es salobre y el fondo y las orillas fangosas. En algunos tramos se convierte en un lodazal. La selva enmarañada lo escolta y algunos asentamientos indígenas tobas, orejones y pilagás, no siempre amigables, lo salpican. Desde la llegada de los españoles a América muchos han sido los que han intentado infructuosamente adentrarse en sus tripas y muchos también los que allí se han dejado &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la vida. Uno" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la vida. Uno&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de ellos el bilbaíno Pedro Enrique de Ibarreta Uhagón (1859-1898), explorador a la vieja usanza, fuera de su tiempo, desmedido, temerario y valiente. No era exactamente un aventurero, sino el sentido mismo de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la aventura. Como" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la aventura. Como&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; no parecía saber lo que era imposible, lo hacía. Fuerte y ágil, tenía un punto de gamberro inconformista que producía serios quebraderos de cabeza a su noble familia. Tomó el camino del exilio a Francia e Inglaterra con el estallido de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Tercera Guerra Carlista" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Tercera Guerra" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Tercera Guerra&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Carlista&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; (1872-1876). A su regreso a España ingresó en &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Academia Militar" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Academia" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Academia&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Militar&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de Ingenieros de Guadalajara. En un intento por erigirse como líder, un compañero arrogante le retó a un duelo a pistola. Le tocaba a Ibarreta disparar primero, pero cedió el turno. El tembleque se apoderó del adversario, que tan sólo consiguió alcanzarle en una mano. Ni se inmutó. Tampoco respondió al ataque y dio por bueno el resultado del lance. El que no vio tan bien aquello fue su padre, que le sacó de allí, harto ya de tanta incompostura. Ese fue el principio de una vida de película que comenzó con su llegada a Argentina, donde sacó el título de geógrafo. Fue contratado en calidad de agrimensor por el mecenas Carlos Casado del Alisal, que había comprado una importante extensión de terreno del gran Chaco, región inhóspita y muy peligrosa que duplica en superficie a &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la de España. Apoyado" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la de España. Apoyado&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; por un puñado de hombres se adentró en aquellas tierras tan pronto abrasadas por el Sol como inundadas por&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la lluvia. Hambre" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la lluvia. Hambre&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;, sed, calor y frío fueron los compañeros de viaje. También algún que otro jaguar, felino de más de cien kilos que puede matar a una persona como quien silba. Pero no a Ibarreta, que sufrió el ataque de uno y salió casi ileso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Muerto por primera vez&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Ante la ausencia de noticias y en vista del tiempo transcurrido desde su partida las autoridades decidieron darles por muertos. Se celebraron funerales y la familia de Ibarreta fue informada de su fallecimiento. Pero al cabo de ocho meses aparecieron, poco sanos pero salvos. No contento se alistó en otra nueva aventura, esta vez en Paraguay en busca del llamado Quebradero colorado, un árbol de madera muy dura utilizada para la construcción de traviesas de ferrocarril. Ibarreta enfermó de gravedad y regresó a España. Pero en 1895 estalló &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Guerra" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Guerra&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de Cuba y decidió que su sitio como patriota estaba allí. No se alistó en el Ejército sino que se hizo guerrillero sufragándose él mismo los gastos. Tenía por entonces 26 años. Otra vez a España y de nuevo a Argentina, desde donde pasó a Bolivia en busca de oro. Pero su intención real era emprender un viaje exploratorio por el Pilcomayo, que intuyó podría ser navegable hasta su desembocadura en el Paraguay. Consiguió permisos, pero no dinero. Lo tuvo que poner de su bolsillo. El 23 de junio de 1898 el grupo expedicionario, compuesto por trece personas, partía de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Colonia Crevaux" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Colonia" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Colonia&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; Crevaux&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;, llamada así en honor del explorador Jules Crevaux, muerto en &lt;/span&gt;&lt;st1:metricconverter productid="1882 a" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;1882 a&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; manos de tobas cuando intentaba descender por aquellas aguas endemoniadas. Tras agotadoras jornadas de lento avance llegó la verdadera penuria, cuando arribaron a los Esteros de Patiño, una planicie cubierta por fango pegajoso y alta hierba. Ante la imposibilidad de proseguir Ibarreta decidió quedarse en una toldería toba con Telesforo Burgos –casi inmóvil por reumatismo- y el jovencísimo Manuel Díaz, de 14 años, incapaz de hacer más esfuerzos. Los demás irían a Formosa a buscar ayuda. Sólo llegaron dos, con el diario de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la aventura. Una" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la aventura. Una&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; tarde, dos de los hijos del cacique Cubataga, Danasagi y Juanito, engañaron a Ibarreta haciéndole creer que le venderían una oveja. Mientras uno parlamentaba el otro se acercó por detrás, le golpeó en la cabeza y le hundió el cráneo. Luego fue degollado y decapitado. Sus dos compañeros corrieron la misma suerte. Según contó un comerciante amigo de los tobas, estos le dijeron que también se los comieron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Artículo publicado en ABC el 11 de Agosto de 2009&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:Verdana;color:#990000;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:Verdana;color:#990000;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-6857663193403816600?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/6857663193403816600/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/pedro-enrique-de-ibarreta-el-aventurero.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/6857663193403816600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/6857663193403816600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/pedro-enrique-de-ibarreta-el-aventurero.html' title='Pedro Enrique de Ibarreta, el aventurero total (una vida de película)'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S97yinhrVWI/AAAAAAAAADk/l2saLomiBYk/s72-c/Ibarreta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-6481983619300504780</id><published>2010-05-03T02:32:00.000-07:00</published><updated>2010-05-03T06:08:40.774-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hemos salido por ahí...'/><title type='text'>Antonio de Montserrat, embajada en subida</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96jpy4nyeI/AAAAAAAAADU/iZXDX1Q00YA/s1600/antonio_montserrat.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 192px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96jpy4nyeI/AAAAAAAAADU/iZXDX1Q00YA/s200/antonio_montserrat.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466986936103586274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;h2 align="left" style="text-align:left"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Aventureros Españoles Olvidados&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;  &lt;h2 align="left" style="text-align:left"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Goa (India portuguesa), &lt;/span&gt;&lt;st1:metricconverter productid="1579. A" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;1579. A&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; la ciudad, sede principal de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Compa￱￭a" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la Compañía&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; de Jesús en Asia, ha llegado una embajada del Gran Mogol, Akbar, que requiere de la presencia en Fatehpur Sikri, capital de su extenso reino del norte, de representantes de la fe católica para ser instruido en los evangelios. Equívocamente las autoridades religiosas convinieron que el monarca de esta dinastía deseaba convertirse y pronto nombraron una comitiva diplomática de respuesta compuesta por tres sacerdotes: Francisco Henríquez, un converso persa que haría las veces de traductor; Rodolfo Acquaviva, joven napolitano de noble familia; y Antonio de Montserrat, nacido en Vich (Barcelona) en 1536 y que llevaba ya cinco años en aquella parte del mundo, por la que siempre había mostrado especial interés desde su ordenación, fechada en Lisboa en 1561. Lo cierto es que Akbar se había inventado ya una especie de macedonia religiosa con base islámica y pedacitos de otras creencias. Pero le interesaban todos los credos y ver qué es lo que podía incluir de los demás en los postulados del suyo. Montserrat pronto se erigió como líder carismático del grupo debido a su vasta formación y a un especial don para tratar con grandes personajes. Tanto es así que en el transcurso del año que pasó en Fatehpur, ciudad a la que el grupo llegó tras una dura travesía por mar y tierra en la que el propio Montserrat cayó gravemente enfermo, se convirtió en hombre de confianza del dirigente, siéndole otorgada incluso la instrucción de su hijo, Murad. La paz de aquellas sosegadas conversaciones se vio interrumpida cuando Akbar preparó una expedición militar a Afganistán. Decidió que Montserrat le acompañara, y así lo hizo. Allí pudo comprobar el potencial guerrero de las tropas mogolas, sustentado por la fuerza de los miles de elefantes que llevaban consigo, a los que según el jesuita les daban de comer carne de tigre mezclada con su dieta vegetariana para volverlos más fieros. Durante la campaña, que se extendió durante todo el año de 1581, el catalán recorrió Pakistán, Cachemira, Delhi, el Punjab, parte del suelo afgano, la cordillera del Hindu Kush y la falda sur del Himalaya, manteniendo contacto con poblaciones tibetanas. Fruto de aquel viaje dejó dibujado el primer mapa de esas excelsas montañas, una pequeña joya cartográfica (de apenas 18x11 centímetros) que mantuvo su vigencia hasta siglos después por lo detallado y acertado en términos geográficos de sus descripciones, que incluían todo el subcontinente indio. Pero a Montserrat le esperaban otras aventuras. De regreso a Goa le fue encargada otra doble misión: viajar a Etiopía para establecer contacto con el rey de Abisinia y reconfortar a dos hermanos desasistidos y ancianos. A Montserrat le acompañaba un jovencísimo sacerdote madrileño, Pedro Páez, que con el tiempo descubriría las fuentes del Nilo Azul. Ambos se hicieron pasar por mercaderes armenios pero cuando llegaron a las costas del actual Omán por el Índico fueron denunciados por el patrón árabe del barco, hechos prisioneros y conducidos por el desierto, a pie tras una caravana de camellos, hasta Haymin, en el remoto interior de Yemen, residencia del sultán de Hadramaut. Siete años duró su cautiverio, entre idas y venidos por territorios inhóspitos jamás pisados antes por un europeo. Durante algunos meses del año de 1595 los dos jesuitas fueron encadenados en galeras en dos naves turcas con puerto en Mokka (Yemen). Al final se pagó por ellos un rescate y les fue devuelta &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la libertad. Montserrat" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la libertad. Montserrat&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; volvió a Goa en 1596, pero sus maltrechos huesos estaban ya para pocos trotes. Murió en 1600 en la isla de Salsete, tras una larga agonía. Su obra escrita no fue descubierta hasta 1906, más de 300 años después de su fallecimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Artículo publicado en ABC el 28 de Julio de 2009&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-6481983619300504780?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/6481983619300504780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/antonio-de-montserrat-embajada-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/6481983619300504780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/6481983619300504780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/antonio-de-montserrat-embajada-en.html' title='Antonio de Montserrat, embajada en subida'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96jpy4nyeI/AAAAAAAAADU/iZXDX1Q00YA/s72-c/antonio_montserrat.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-6165908345078071056</id><published>2010-05-03T02:18:00.000-07:00</published><updated>2010-05-07T05:10:12.665-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hemos salido por ahí...'/><title type='text'>La increíble historia de Gregorio de Robles, el labrador-espía</title><content type='html'>&lt;h2 align="left" style="text-align:left"&gt;&lt;/h2&gt;&lt;h2 align="left" style="text-align:left"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Aventureros Españoles Olvidados&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Tener 29 años en &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Espa￱a" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la España&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de finales del siglo XVII no era precisamente ser un jovencito con batería suficiente como para lanzarse a la conquista del conocimiento del mundo, más cuando llegar en esos tiempos a los 35 ya era haber vivido. En el borde de la treintena estaba Gregorio de Robles, labrador pobre y analfabeto nacido hacia 1659 en Moral de Calatrava (Ciudad Real, entonces perteneciente a la diócesis de Toledo), pueblecito sin más recursos que los que brotaban del suelo, que no eran muchos. Animado por no se sabe qué relato sobre esas tierras fabulosas que esperaban al otro lado del Atlántico el bueno de Robles, que no sabía leer ni escribir y que posiblemente no habría ido nunca a más allá de diez millas de su casa, agarró lo poco que tenía, se fue a Sevilla y de allí a Cádiz a servir en las levas destinadas al nuevo continente. Lo que le ocurrió en los siguientes catorce años de viaje casi ininterrumpido es, cuando menos, asombroso. Llegó a ser espía por cuenta propia de las operaciones de contrabando que ingleses, franceses y holandeses llevaban a cabo en los dominios españoles del Caribe insular y continental; analista crítico de posiciones militares estratégicas; montañero por los Andes; cautivo de piratas; mercachifle; descriptor de paisajes, ciudades y pueblos recónditos; explorador selvático; por un tiempo superviviente a base de dádivas y limosnas, por otro huésped de honor del presidente de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Audiencia" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la Audiencia&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de Quito... Pero, sobre todo, fue un patriota desinteresado que salió “A ver mundo y servir a S.M.”, Carlos II de España y sus Indias. ¿Cómo pudo tomar notas un hombre que desconocía la escritura y lograr además que su relato oral, contrastado por otros documentos históricos de la época, fuera de una exactitud tan sorprendente? Sencillo: ni apuntó nada ni falta que le hizo. Robles, además de tener una perspicacia sin límites, don de gentes y un inconmensurable deseo por conocerlo todo, era poseedor de eso que llamamos hoy memoria fotográfica. Catorce años escritos con tinta indeleble en su muy bien armada cabeza. Todo empezó al poco de llegar a América, en 1688, cuando comprobó con pena y rabia cómo en Cuba, Santo Domingo, Trinidad y Jamaica (tomada por los herejes ingleses en 1656) las potencias extranjeras traficaban ilícitamente con azúcar, tabaco, oro, perlas y esmeraldas ante las narices de los españoles, que nada podían hacer dada la escasez de fortificaciones estratégicas y efectivos militares para el control comercial de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la zona. Dispuesto" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;la zona. Dispuesto&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; a informar sobre este asunto se propuso llegar a Quito. Así que cerca de Cartagena (Colombia) se subió a una canoa y remontó el poderoso río Magdalena, llegó a Lima y después a su destino fijado. De vuelta a las Antillas sufrió su primer secuestro, por piratas franceses, que se hicieron con sus “servicios”, llevándole de correrías hasta el Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) y el de Hornos. Fue liberado en las costas de Portugal. Pero en vez de volver a España, volvió a América, pateándosela sin descanso. Años más tarde, cuando intentaba llegar por mar a Veracruz (México) para ir a Filipinas una balandra holandesa capturó su embarcación y tras pasar cautivo una temporada en la isla neerlandesa de Curazao, frente a las costas de Venezuela, acusado de espionaje, fue transportado a Amsterdam, desde donde inició por tierra su camino de regreso a España. Sus informaciones suscitaron gran interés entre las autoridades y por ello fue llamado a declarar en 1704 ante el Consejo de Indias. Pero dejó las cerca de cien hojas con sus palabras transcritas sin firmar porque, sencillamente, no sabía. Se llevó por la relación 20 ducados en pago de servicios, una pastita para la época.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Artículo publicado en ABC el 21 de Julio de 2009&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-6165908345078071056?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/6165908345078071056/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/la-increible-historia-de-gregorio-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/6165908345078071056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/6165908345078071056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/la-increible-historia-de-gregorio-de.html' title='La increíble historia de Gregorio de Robles, el labrador-espía'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-7258330129872010354</id><published>2010-05-03T01:39:00.000-07:00</published><updated>2010-06-04T04:53:15.747-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='aventureros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajeros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='exploradores'/><title type='text'>Pequeñas y grandes historias</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TAjpDbHApYI/AAAAAAAAAHU/GADOQz5um8Y/s1600/Yo+mismo+y+mi+mecanismo.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TAjpDbHApYI/AAAAAAAAAHU/GADOQz5um8Y/s320/Yo+mismo+y+mi+mecanismo.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5478885191722247554" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96o2ymqXVI/AAAAAAAAADc/J02JckAD3mc/s1600/Atlas.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 151px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96o2ymqXVI/AAAAAAAAADc/J02JckAD3mc/s200/Atlas.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466992656924695890" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/S96MVXxNbGI/AAAAAAAAAC0/UIwvFem84mg/s1600/Atlas.jpg"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Si alguien con la necesaria santa paciencia tuviera valor y tiempo para trazar sobre un globo terráqueo las líneas que marcan las rutas de los exploradores, aventureros y grandes viajeros españoles de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Historia" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la Historia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; notaría al finalizar la pesada tarea que apenas quedarían espacios sin marcar sobre &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la esfera. Es" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la esfera. Es&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; manifiesto que mucha gente identifica la exploración española casi exclusivamente con la conquista y colonización de América y, en menor medida, con &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la del Pacífico Sur." st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la del Pacífico  Sur.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; Sin embargo la realidad es que la presencia de nuestros ancestros en el mundo a lo largo del tiempo ni se limita a un continente ni tiene por apellido el de “conquista” o “colonia”. Los logros de la exploración española son más que notables no sólo en las nuevas tierras que pisó Colón y que durante siglos exploraron sin descanso cientos de aventureros, soldados o no, que en buena parte de los casos marchaban para no volver. La triste realidad es que mientras que en España son muy conocidas las figuras de Livingstone, Stanley, Cook, Amundsen, Shackelton o Burton, pocos son los que saben que la primera mujer que escribió un libro de viajes era de Galicia, se llamaba Egeria y recorrió en el siglo IV buena parte del sur de Europa y norte de África para llegar a los Santos Lugares; que Antonio de Montserrat, un jesuita catalán, fue el primero que alzó un mapa del Himalaya; que Pedro Páez fue quien descubrió las fuentes del Nilo Azul; que Domingo Badía, escondido bajo la identidad de Alí Bey, fue el primer europeo moderno que puso sus pies en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="La Meca" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;La Meca&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; antes que Richard Burton; que cientos de especies animales o vegetales de todo el mundo llevan en su nombre científico impreso el de sus descubridores españoles; que los ojos de Gabriel de Castilla fueron los primeros en contemplar la maravillosa y gélida Antártida; que el descubrimiento de que &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="La Tierra" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;La Tierra&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; está achatada por los polos se debe a la diligente labor de los marinos Antonio de Ulloa &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="y Jorge" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;y Jorge&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; Juan; o que los viajeros ilustrados de nuestro país llevaron a cabo en su momento una ingente labor de investigación tecnológica y científica que marcó el destino de futuros viajes, de nuevas rutas y de mayores y mejores posibilidades para conectar el mundo, intercambiar materias, abrazar culturas y alcanzar horizontes antes impensables.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Hace casi un lustro Diego de Azqueta, vicepresidente de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la SGE" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la SGE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;, planteaba la idea de llevar cabo un proyecto absolutamente necesario con el que reivindicar ese lugar de privilegio que debían ocupar no sólo los grandes exploradores españoles o al servicio de España, sino también y sobre todo esos incomprensiblemente desconocidos y olvidados aventureros, científicos, viajeros, diplomáticos o escritores&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;que merecían ver su nombre grabado con letras de oro en la historia universal de los descubrimientos geográficos de todos los tiempos por su hazañas, logros o, en muchos casos, simplemente por su capacidad para asombrar. Era el germen del Atlas de los Exploradores Españoles, hoy una realidad editorial que ve la luz gracias a un equipo humano generoso en el esfuerzo y entregado con denuedo a la tarea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;No sólo son los que están&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Había que empezar la casa por los cimientos, así que el primer paso era elaborar un listado de personajes sobre una división cronológica que quedó finalmente fijada en ocho capítulos correspondientes a definitorias etapas de nuestra Historia relacionadas muy directamente con la presencia española en el mundo. El problema no era ya a quien incluir, si no a quien descartar. El espacio, ese tirano limitador, no permitía sobrepasar un número determinado de páginas y por ello esas interminables listas –que sorprenderían por su extensión a más de uno- se fueron acotando irremisiblemente. Luego estaba el problema de la “excelencia”. Había, por supuesto, que incluir a los grandes pero ¿Cómo equiparar en extensión de texto a un Colón que descubrió un continente con un Kino que fundó California? El problema quedó resuelto cuando se establecieron tres tipos de textos que una vez maquetados ocuparían una, dos o tres páginas, según la notoriedad del personaje o del grupo de personas que componían uno o varios viajes entroncados en un objetivo común. Sí, grupos, como los formados por los viajeros de la antigüedad desde España, los mineralogistas, las expediciones botánicas, las comisiones científicas, los viajes andaluces o las epopeyas aeronáuticas ya en el siglo XX. Si bien es cierto que el Atlas tiene 198 entradas el número de biografías es mayor gracias a que muchos expedicionarios que de otro modo hubieran quedado descartados consiguieran “entrar” a formar parte de este libro. Tras interminables reuniones entre el director de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la obra Pedro Páramo" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la obra Pedro Páramo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;, el editor científico &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="Manuel Lucena" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Manuel  Lucena&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;, la editora gráfica Marga Martínez y yo mismo se fueron definiendo, muy poco a poco, espacios y extensiones, ilustraciones y grabados, mapas –en muchos casos inexistentes hasta entonces y que fueron elaborados casi artesanalmente para ser enviados al servicio de cartografía de Geoplaneta- y fotografías. Con buen criterio se decidió contar con los mejores especialistas en determinado tipo de personajes, para que aportaran una visión nueva de marcado carácter divulgativo estableciendo previamente un “estilo” (sin libro) que no produjera desajustes con los otros, cercanos a una forma periodística de entender y valorar las rutas de nuestros viajeros o exploradores para llegar al mayor número de lectores posible. Dieron el “sí, quiero” autores de la talla de Felipe Fernández-Armesto, Marina Alfonso Mola, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="Juan Pimentel" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Juan Pimentel&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;, Luis Pancorbo, Javier Reverte, Salvador Bernabéu, María Dolores González Ripoll o Luisa Martín-Merás, entre otros. Pero algo sí estaba claro desde el principio: la importancia del viaje en sí, los lugares transitados, los hitos geográficos recorridos. La ruta, en definitiva, enmarcada en un contexto histórico y unida a una peripecia biográfica en la mayoría de los casos inseparable del espíritu por alcanzar lejanías. Mientras Marga Martínez negociaba la cesión de material gráfico el historiador &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="Manuel Lucena" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Manuel  Lucena&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; suministraba los vitales aportes bibliográficos sobre los que daría comienzo el proceso de investigación. Fue en ese proceso cuando el proyecto alcanzó su verdadera esencia: unos personajes, en mayor o menor medida conocidos, nos acercaban a otros completamente desconocidos pero no por ello menos extraordinarios. Casos como el del labrador-espía Gregorio de Robles, el aventurero Enrique de Ibarreta (cuyas hazañas quedaron ecplisadas en noticias y periódicos por el estallido de la guerra hispano-estadounidense de 1898), son sólo algunos de los “descubrimientos” que fuimos realizando por el camino. Con el material de cuya fiabilidad se ocupaba de garantizar Lucena comenzaba el proceso de escritura y la vida de encierro en un despacho atiborrado de libros, papeles, documentos, ordenadores, atriles y tazas vacías de café, cuando no en inacabables sesiones en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Biblioteca Nacional" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la Biblioteca Nacional&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; o en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Tomás Navarro Tomás" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Tom￡s Navarro" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Tom￡s" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la Tomás&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; Navarro&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; Tomás&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; del Centro de Humanidades del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, por citar sólo dos. Una vez elaborados los textos –cuya dificultad estribaba precisamente no ya en qué incluir sino en qué eliminar- estos pasaban a manos del Doctor Lucena, investigador científico titular del CSIC, cuya peligrosa misión era evitar las inferencias y las anacronías históricas, además de contrastar los datos expuestos para evitar errores de juicio en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la redacción. Una" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la redacción. Una&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; ingente labor que se completaba con la no menos de Pedro Páramo, enfrascado en la tarea de dar forma periodística a todos esos bloques de forma que, de alguna manera, aunque lejanos en el tiempo, aquellos hechos tuvieran una cercanía estructural. Mientras tanto se iban recogiendo datos para la elaboración de los mapas –un empeño justificado del gran impulsor de esta obra colectiva, Diego de Azqueta- con dificultades añadidas ya que los topónimos de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Am￩rica" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la América&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; del siglo XVI, por ejemplo, poco o nada tienen que ver con los actuales. Algunos han cambiado de nombre, otros están en lugares diferentes a sus emplazamientos originales y no pocos ya ni existen. Una vez aprobados los textos pasaban a manos de las editoras de Geoplaneta María García Freire y Marta García García para su corrección e inclusión en las maquetas. Pero el espacio era el espacio y seguía siendo un tirano, así que los textos eran nuevamente devueltos para ajustarlos milimétricamente al número exacto de caracteres por entrada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;El resultado aquí está. Fue duro. Tres teclados cayeron. Pero fue hermoso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Luis Conde-Salazar Infiesta. Autor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Artículo publicado en el Boletín de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Sociedad Geográfica Española" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Sociedad Geográfica" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;la Sociedad Geográfica&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;  Española&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt; en Diciembre de 2009&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-7258330129872010354?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/7258330129872010354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/pequenas-y-grandes-historias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/7258330129872010354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/7258330129872010354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/05/pequenas-y-grandes-historias.html' title='Pequeñas y grandes historias'/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TAjpDbHApYI/AAAAAAAAAHU/GADOQz5um8Y/s72-c/Yo+mismo+y+mi+mecanismo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6994054352894409283.post-463144896462213447</id><published>2010-04-21T04:04:00.000-07:00</published><updated>2010-05-05T01:27:13.950-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cosas que pasan'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6994054352894409283-463144896462213447?l=lospreteritosimperfectos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/feeds/463144896462213447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/04/toros-voladores.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/463144896462213447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6994054352894409283/posts/default/463144896462213447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lospreteritosimperfectos.blogspot.com/2010/04/toros-voladores.html' title=''/><author><name>Luis Conde-Salazar Infiesta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13570487666778523881</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Uzn3gC8T_0/TGPLhGP4yGI/AAAAAAAAAI8/MrN05O_HGgg/S220/En+Gata.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
